Google mapea las zonas deforestadas y combate cambio climático
Google presentó hace 5 años Earth Engine, un software que está dando sus frutos en la lucha contra las pérdidas forestales

Una conexión a internet y un buscador como Google
es todo lo que se necesita hoy en día para controlar la deforestación,
uno de los fenómenos culpables de la emisión de gases de efecto
invernadero y del cambio climático.
Nada que ver con las posibilidades tecnológicas de unos años atrás,
cuando el coste de las imágenes por satélite y las licencias de software
solo estaban al alcance de unos pocos.
Quienes investigan las pérdidas de masa forestal ya no observan igual
la Tierra desde la aparición hace cinco años de la nueva plataforma
Earth Engine de Google.
"Ha ayudado a quitar barreras que nos impedían trabajar en países en
vías de desarrollo. Ahora tenemos acceso a todos los datos satelitales
gratuitos de los últimos cuarenta años como los de la NASA, la Agencia
Espacial Europea o Brasil", afirma a Efe el experto de la FAO Danilo
Mollicone.
Google ha puesto a disposición del público sus
potentes ordenadores, dotando a cualquiera que esté conectado a la red
de datos, mapas y "lo que uno quiera", según el italiano.
En el "escaparate" de la cumbre del clima de París se han visto en
estas dos semanas todo tipo de iniciativas para evitar el calentamiento
global.
La de la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en asociación con Google,
por ejemplo, pretende ayudar a los países a combatir el cambio
climático y enseñar a los técnicos a emplear la nueva tecnología
digital.
Aunque las infraestructuras siguen siendo complejas, las herramientas
se han simplificado pero, en cualquier caso, hay que saber manejarlas.
Una vez dominada la técnica, los resultados no se hacen esperar.
Ahora es posible crear un mapa de los bosques de Australia en tres
segundos, mientras que en el pasado se tardaba meses en acceder a los
datos y realizar los cálculos con ordenadores propios.
Mollicone detalla que han elaborado mapas similares en treinta países
en desarrollo, desde Túnez a Ghana o Burkina Faso, "donde no existe
ninguna capacidad de construir imágenes satelitales o comprar el
software para su análisis".
Así, estudiar la productividad de la vegetación en un único punto a
lo largo del tiempo puede ayudar a conocer en detalle efectos como los
del fenómeno de El Niño, que esta temporada amenaza con ser uno de los
más potentes de los últimos 65 años.
Con el inmenso archivo de imágenes de Google hay
posibilidad incluso de quitar de un plumazo la nubosidad. En Papúa Nueva
Guinea, un país tropical con el cielo constantemente cubierto, a partir
de todas las fotografías satelitales del año se puede "limpiar la
atmósfera de nubes" y reconstruir el mosaico de píxeles que represente
solo la superficie del terreno.
El nuevo mapa deja al descubierto zonas que están sufriendo la
deforestación lejos de los ojos de los mismos guardabosques y
pobladores, que conocen muy bien el terreno pero no con tanto detalle.
Ahora pueden complementar sus conocimientos tradicionales con los que
brinda la tecnología del famoso buscador, con la que se sienten más
familiarizados.
"El objetivo es enseñar a los países a controlar sus bosques. Les
indicamos como hacer informes y emplear la metodología de la Convención
(marco de la ONU) sobre el cambio climático", indica Mollicone, que
agrega que también están en contacto con organizaciones civiles.
Al margen de estas innovaciones, la FAO continúa elaborando informes a
partir de los datos que proporcionan los países y otras estimaciones
para medir la deforestación, que ha sumado 129 millones de hectáreas en
el mundo en el último cuarto de siglo y es la causante de una décima
parte de las emisiones de gases de efecto invernadero.
Un proceso difícil de controlar por las continuas pérdidas y
ganancias de masa forestal, su conversión para otros usos y otras formas
de degradación, pero necesario si se pretende mantener unos bosques
que, a través de los árboles y los suelos, absorben de la atmósfera el
dióxido de carbono que tanto preocupa.
(Fuente: EFE)
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